Hace frío, traigo gorro, botas,
bufanda y solo un guante.
Dentro de mi puño esta esa promesa rota,
hoy vengo a tirarla al agua.
No es la primera vez que vengo
a este puente a tirar a las aguas
que lo cruzan promesas, pero sí
es la primera vez que vengo a
deshacerme de una promesa mía.
El viento helado empieza a
cuartear la piel de mi mano, aprieto
con todas mis fuerzas el anillo.
Pienso que tal vez, si lo aprieto
con la suficiente fuerza éste desaparezca
y yo olvide esta promesa rota desde hace
tanto tiempo.
Me inclino sobre el puente para poder
ver el agua, no corre rápido y su color es
más bien café. Junto las manos, beso por
última vez el anillo que algún día significo
tanto...
Doy unos pasos atrás, meto mi mano
en la bolsa de la chamarra, saco el guante
que faltaba, me lo pongo y me alejo del
puente mientras pienso...
-¿Quién sería yo sin todas estas promesas
rotas?-

