sábado, 23 de marzo de 2013

Berrinche.


Hay quien piensa que los berrinches son
como los encaprichamientos, no tiene
sentido.  Pero lo tienen.

El berrinche va mucho más allá del
enojo, es una mezcla entre enojo,
impotencia y ese "no se qué" que le
da a uno en el corazón, una especie
de retorcimiento de venas.

Los bebes y los niños chiquitos hacen
berrinches cuando las cosas no salen
como ellos quieren, yo también, pero
mis berrinches tienen un elemento
más: la gente que falla.

  Cuando alguien queda en algo y
no solo queda mal contigo sino que
te hace quedar mal con tus amigos
o conocidos ahí es cuando para mi
es imposible no hacer berrinches.

¿Hago berrinches y qué?
Pero es tu culpa, así que aguantate
o haz las cosas que quedas.

martes, 19 de marzo de 2013

30 / Muerte

Esta historia no es mia.

   La tensión crece día a día, cada vez es
más difícil cruzar, los retenes, la policía,
las preguntas, la sospecha.
Cada vez más amigos y conocidos se
escapan a mitad de la noche, algunos
lo logran, otros no corren con tanta suerte
y son regresados y fichados.
   Todos nuestros hijos estan allá desde
hace tiempo, sé que nos esperan, pero
es difícil dejar esta casa, dejar lo que
conocemos.
Tenemos que tomar una decisión pronto.
Ya no somos jóvenes, esto no es una
aventura, es cómo vamos a pasar el resto
de nuestras vidas. Son pocos años los
que nos quedan, pero hay tanto en juego.
  Los meses pasan cada vez más rápido,
ha llegado julio y no hemos tomado
ninguna decisión. Nuestros hijos nos
insisten en que nos vayamos ahora que
todavía se puede cruzar, han escuchado
rumores de que el gobierno planea cerrar
la frontera.
Para mí todo esto parece un mal sueño,
nada hace sentido.
   Son los últimos días de Agosto.
Esta a punto de atardecer.
Estamos él y yo tomando té, su brazo
atraviesa la mesa, busca mi mano, la
toma, lo veo a los ojos.
Lo sé.
Subo a nuestro cuarto, meto en mi bolsa
algunos documentos, la fotografía de nuestra
boda, él hace lo mismo, toma el dinero que
hemos ahorrado.
Cruzamos el umbral de la que ha sido nuestra
casa por tanto años sin voltear atrás.
  Nos subimos al tren que cruza la frontera, no
llevamos maletas así que nadie sospecha de
nosotros. Al llegar, llamamos a mi hijo mayor,
le decimos que hemos cruzado, ni hemos terminado
de explicarle donde estamos cuelga, unos momentos
después aparece en su coche verde, nos subimos, no
hay momentos para bienvenidas emotivas.

----Eso es todo por ahora. ----