Quería escribir otras cosas.
Hubo un tiempo en el que pensé y sentí
que en verdad podíamos ser feliz.
Un departamento en una de esas colonias
a las que mis papás me dicen que no vaya
después de las 6, un sillón de segunda mano,
una de esas televisiones gordas, un colchón y
nuestras cosas. Tres perros salchichas, o ... tal
vez solo 2.
Ese cuaderno esta lleno de él, de sus sonrisas,
de sus manos, de esos sueños que no se atreve
a decir pero que yo sé. Él guarda mi mirada y
mis miedos en ese lente, en esos rollos.
Todo fue un sueño, o una pesadilla, depende
a quien de los dos le preguntes.
Lo único que me queda es ese sabor tan distitntivo
que tiene la casi felicidad.
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